Diluvio

Bibliografía: 

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Temas principales: 

Diluvio, embarcación, animales, pájaro, montaña (mito de Noé): (2-1), (2-6), (4-2), (5-3). 

Diluvio, embarcación y montaña: (1-1), (2-2), (2-4), (2-5), (3-3), (5-2), (5-4). 

Diluvio y embarcación: (1-2), (1-4), (2-3), (2-5), (2-6), (5-2), (5-3), (5-4). 

Arco-iris tras el Diluvio: (1-4), (2-1), (3-3), (4-1), (5-3), (5-4). 

Caída del Cielo: (1-2), (3-3), (5-3), (5-4). 

Análisis: 

Éste es, si cabe, el mito más difundido de todos: se encuentra en casi todas las culturas del mundo. Generalmente está asociado a un héroe que funda una nueva raza en la Tierra (Noé entre los hebreos, Utanapishtim entre los babilonios, Manu entre los hindúes, Deucalión entre los griegos, Tezpi entre los aztecas, Nu’u entre los hawayanos...) . No en todas las versiones el mito hace referencia al carácter "purificador" del Diluvio. Entre los chinos, por ejemplo, éste es un recurso para justificar el origen divino del poder establecido (aunque también existe una versión afín al mito "clásico" del Diluvio).  

Existen teorías contrapuestas en torno al origen de este mito: algunos lo remontan al deshielo de los casquetes polares, sucedido hace más de diez mil años. Otros niegan que la "memoria racial" pueda llegar tan lejos, y lo identifican con inundaciones diferentes, en sitios diferentes, y en tiempos diferentes, pero que han sido fundidas poco a poco, en la memoria humana, en un único Diluvio mítico. El Diluvio ha sido vinculado en muchas culturas a la existencia previa de una raza de gigantes (los nefilim o los anakim hebreos). Éstos han sido asociados en numerosas ocasiones a los constructores de megalitos. Los gigantes serían –asimismo- los que crearon, con su torpeza o con sus esfuerzos, los accidentes geográficos que nos rodean: las montañas, las colinas, los ríos, los lagos, las islas, etc. Al Diluvio se lo asocia también con la llegada de “héroes civilizadores”. El mito de Prometeo es arquetípico, pues aportó a los humanos un elemento muy importante para el establecimiento de la civilización: el fuego. Pero no sólo Prometeo simboliza el "dios" (o "héroe") civilizador: el Triptólemo ateniense, el Osiris egipcio, el Ea acadio, el Viracocha andino, el Quetzalcoatl azteca, y tantos otros, son ejemplos de lo que afirmo. 

El mito del Diluvio, como el de la “creación del ser humano con arcilla”, es universal. Y algunas de sus especificidades, como veremos, han sido objeto de polémica entre los mitógrafos. Éste tiene diversas variantes: la “lluvia durante un número determinado de días”; la “ola gigante que barre el mundo”; o la “lluvia de ceniza” (en el caso egipcio disfrazada de ‘cerveza’ o de ‘jugo de granada’). El o los Noés (con sus respectivas mujeres y familias, en su caso) o bien suben a un navío (bien sea éste un arca maciza, un barco grande con caseta, una barca, una canoa, un tronco hueco, una calabaza vacía, o incluso un simple tronco), o a una alta montaña, que es la única que emerge de la desolación general. En el caso de que el Noé específico suba a un barco, aquél puede meter dentro (o no) una serie de animales escogidos, y puede (o no) enviar un ave (o varios) a comprobar si existe tierra seca en los alrededores. Por último, al acabar el evento, puede suceder (o no) que se presente un arco-iris (una “cosa de luz” entre los egipcios) a los ojos de los supervivientes. Sea como sea, en buena parte de los casos, el o los supervivientes embarrancan con su embarcación en la cima de un monte, del cual –en numerosos casos- conocemos su nombre (Ararat en Israel, Nisir en Mesopotamia, Parnaso en Grecia, Himavat en India, Noesakoe en Indonesia, Ragasan en Taiwan, Mauna Kea en Hawaii, Huacayñan en Ecuador). 

En ocasiones, el “evento” se resume en la frase “el Cielo cayó”, indicando que las columnas que sostienen el Cielo se han roto o se han desplomado (ello nos hace pensar en el mito de Atlas, que veremos en otro lugar). En algunas narraciones, especialmente hindúes, en momentos previos al Diluvio se produce un fuego (o un calor) abrasador que lo destruye todo; y durante el desarrollo del Diluvio (o Pralaya, la “danza de la destrucción” de Shiva) se ciernen sobre el mundo las tinieblas y la oscuridad. También suelen aparecer otros mitemas (o símbolos) muy extendidos en el imaginario mundial. Por ejemplo, la raza de los gigantes, que por lo general es destruida (o diezmada) durante el evento; o la “serpiente del mundo”, que en último término es la causante del Diluvio, generalmente por la intervención de los hombres o de los dioses. Al final del Diluvio, diversos corpus míticos nos informan de que los continentes y los mares cambian de lugar; y hasta varía la posición de las estrellas, lo que hace pensar que el eje terrestre se ha desviado. Lo cual explicaría el fenómeno “olas gigantes que lo barren todo”. De todo ello hablo con profusión en mi libro Ecos de la Atlántida. 

Las similitudes entre el modelo bíblico y otros, como el polinesio, son tales, que los mitógrafos han aducido razones similares a las del mito “creación de los primeros humanos” para sentenciar que algunos mitos indígenas están “contaminados” por la versión bíblica. A este respecto, nuevamente William Ellis (véase el mitema “creación de los primeros humanos”) niega que los hawaianos sean autores originarios del mito “barco que salva a los supervivientes del Diluvio y los deposita en una montaña llamada Mauna Kea”, a pesar de que los ancianos del lugar hablan de un barco llamado Wa’a-halau-ali’i-o-ka-moku (“canoa como una casa de jefe”) (P). Kenneth McLeish (G, 430) remacha esta convicción con el siguiente argumento: “Los mitógrafos piensan que aunque puedan haber existido historias de supervivientes de diluvios antes de la llegada de los misioneros desde Europa, el detalle de éste [el mito de Nu’u; véase más abajo], incluyendo el nombre Nu’u, son embellecimientos post-cristianos”. Ello no obstante, Stephen Oppenheimer, en Eden in the East, dice textualmente que “sería perverso y etnocéntrico insistir en que [la diversidad de los mitos del Diluvio] fuera atribuida a los misioneros cristianos” (N, 293), aunque contempla la posibilidad de que algunas variantes del mito del Diluvio en Borneo o en la región de Sunda puedan ser “añadidos” derivados de la influencia colonial (N, 288). 

En dicho caso, habríamos de suponer que los “misioneros” habrían ejercido una influencia similar -a la que ejercerían en Polinesia- en territorios tan diferentes y alejados como Siberia, México y el África Subsahariana, donde podemos hallar mitos del Diluvio aún más similares que el hawaiano al relato bíblico de Noé. Téngase en cuenta que en la Polinesia no existe la variante “suelta de pájaros”; sin embargo, sí que encontramos en Polinesia, al igual que en Israel, en México y en Perú, la variante “arco-iris” (en Egipto se habla meramente de una “cosa de luz”). 

Seguidamente pretendo demostrar que el mito polinesio no sólo es genuino, sino que podría ser la fuente del resto de los mitos en el Mundo. Ello es así porque el Noé hawaiano se llama realmente Nana-Nu’u; es decir, es un nombre con un prefijo y un sufijo que se han conservado por separado en muy diferentes corpus míticos. Por ejemplo, en Siberia encontramos su equivalente con los nombres Noj, Nama y Namu. Entre los Algonquinos de Norteamérica su Noé local se llama Nana-bush. Entre los Cheyennes norteamericanos su dios Maheo reside en Noaha-vose (también Noahvose, o Noavosse). En la Columbia Británica recibe el nombre de Noakxnim. En Indonesia la montaña en la que recala el Noé de las Molucas es llamada Noesakoe. En Nueva Guinea Noa es el ancestro de todas las tribus, con sus diferentes lenguas y culturas. Y en México los respectivos Noé y esposa se llaman Nata y Nena. Es decir, tenemos Noé-Nu’u-Noesakoe, Noahvose, Noa y Noj por un lado, y Nana-Nama-Nanabush-Nata-Nena por otro. Y no olvidemos que en Egipto al Diluvio primordial se lo llama Nwy (Nuy). Polinesia, Indonesia, Norteamérica, Siberia e Israel (con el añadido de México, que dadas sus afinidades culturales y étnicas, podemos ligar al contexto norteamericano): vemos aquí los mismos enclaves que en el mito “creación del ser humano”, donde la versión clásica se desarrolla en toda su pureza. Y por lo que se refiere a su fuente, o raíz, o lugar de origen, es necesario hablar de la toponimia de la isla más grande del archipiélago indonesio. 

Continúa en... Libro de próxima publicación.

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