José Luís Espejo - Cuentos con mensaje

Cuentos con mensaje

El cuento es el último estadio de degradación del mito, a partir de una secuencia que se desarrollaría según la siguiente pauta: el mito pasa al estado de leyenda, y ésta a su vez, con el tiempo, deriva en cuentos para niños (la tercera división de la narrativa fabulada).

De este modo, se convierte en un residuo del pasado, lleno de anacronismos, y cuajado de símbolos universales desaparecidos del imaginario cotidiano. En las culturas occidentales ya no existen los "narradores de historias", esos ancianos venerables que hacían soñar a niños y mayores con fábulas maravillosas. Sin embargo, en el cuento tradicional podemos hallar buena parte de las arcaicas raíces del mito antiguo.

Podemos encontrar hoy día gran parte de los símbolos tradicionales en el folklore occidental: el agua de la vida, los árboles que llegan al Cielo, las serpientes maliciosas y los pájaros benevolentes, los paraísos perdidos, los peces parlanchines, las islas engullidas por las aguas, las montañas culminadas por castillos hechizados, los jardines paradísiacos, las rosas encantadas, el tiempo detenido, los gigantes, los dragones... Tantos y tantos símbolos que son un legado de un pasado remoto, que de un modo u otro ha sobrevivido en las diferentes culturas, incluyendo las que se consideran más avanzadas.

Pero el cuento es además un magnífico escaparate donde exponer ideas; especialmente sabias "consejas". Con este fin nacieron los "cuentos de la madre oca", que además de preservar no pocos residuos de la tradición primordial, compendiaban de forma más o menos ejemplificadora algunas reglas básicas del comportamiento social; o bien, algunas nociones de sabiduría popular.

En los albores del año 2000 escribí varias decenas de cuentos para una conocida "cuentacuentos" de una cadena de televisión de ámbito estatal. Me vi obligado a conservar su sabor tradicional, como es evidente en los ejemplos que expongo abajo. Estoy convencido de que este formato es el más adecuado para esta noble, si bien infravalorada, parcela de la literatura.

Dichos cuentos no han sufrido ninguna modificación. Sería ocioso hacer lecturas políticas o sociales, relacionadas con el contexto actual, de lo que son unas meras narraciones con moralejas simples y mensajes directos.

A quien afirme que este lenguaje, este formato, o esta manera de transmitir ideas han sido superados por el tiempo, le diré que mientras los principios morales y los valores humanísticos continúen vivos estas viejas consejas nunca dejarán de ser actuales.

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