La Diosa

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Temas principales: 

Diosa Madre: (1-1), (1-2), (1-3), (1-4), (2-1), (2-2), (2-3), (2-4), (2-5), (2-6), (3-1), (3-2), (3-3), (4-1), (4-2), (5-1), (5-2), (5-3), (5-4). 

Análisis: 

La Diosa (simbolizada por la serpiente y la Luna, con alguna excepción; es el caso de Amaterasu) es protagonista en la mitología universal, y uno de sus temas troncales. En primer lugar nos da una idea de fertilidad, compartida con su consorte masculino (simbolizado por el toro y el Sol). (En el neolítico el bucráneo –la testa del toro- estaba asociado a la diosa, aunque parece que posteriormente fue apropiado por la mitología patriarcal. Un ejemplo conocido de asentamiento neolítico es Çatal Hüyük, donde la figura de la diosa madre sedente en su trono es representada pariendo un toro; por otro lado, los santuarios en los que se realizaban los rituales de fertilidad en los que se invocaba a la diosa estaban adornados con el símbolo del bucráneo. Véase a este respecto el apartado dedicado al “toro”.) De ahí se concluye que tal vez –me atrevo a asegurar que con toda seguridad- en un primer momento la Diosa Madre ejercía un papel de primacía, y su consorte (el Dios Macho) un rol subordinado. Por ello era el macho (el “consorte de la diosa”) el que bajaba al submundo durante una temporada, durante la cual –de ahí su lectura mítica- la tierra se agostaba y las plantas no daban fruto. Ello solía suceder durante el invierno; llegada la primavera, y retornado el consorte al mundo exterior, la Naturaleza recuperaba su pujanza. Este relato es muy común en Próximo Oriente y en sus proximidades, y es una historia que se repite: muerte y resurrección de Adonis, de Attis, de Adad, de Tammuz, de Baal, de Dumuzi, de Osiris o de Dionisos. Si bien en algunas ocasiones es la misma diosa la que asciende desde los infiernos, o sale de la cueva en la que estaba encerrada, para hacer florecer el mundo (es el caso de Perséfone, en Grecia, y de Amaterasu, en Japón, respectivamente).

Continúa en... El árbol de los mitos

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